Valora lo de Dios

 

Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas. 28. Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob. 29. Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, 30. dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. 31. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. 32. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? 33. Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. 34. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura” (Génesis 25:27-34)

 

Jacob y Esaú son hermanos mellizos, hijos de Jacob y Rebeca.

Esaú nació primero, y después Jacob, por tanto la primogenitura, el derecho de sucesión recayó sobre Esaú.

Solo unos minutos de diferencia marcaron la diferencia de ser heredero de la bendición.

Dios había puesto a Abraham como padre de un gran pueblo, y de sus descendientes nacería el salvador del mundo.

Este privilegio de ser ascendiente del Mesías se heredaba de padres a hijos y siempre lo recibía el primero que nacía.

Abraham tuvo a Isaac, e Isaac a Esaú y Jacob.

Jacob quedaba desechado, y el heredero sería Esaú por haber nacido primero.

 

En este pasaje vemos varias cosas:

 

1.- Diferentes caracteres.- Eran mellizos, tenían los mismos padres, pero uno era hogareño y el otro no.

Uno era feliz estando en casa y el otro se iba al monte.

En las familias, cada niño es diferente, no se puede educar igual a todos los niños, no existen moldes educativos, la educación ha de ser personalizada, porque lo que vale con un niño con otro es un fracaso.

 

2.- Favoritos.- Isaac tenía a Esaú como favorito y Sara a Jacob.

Esto fue muy dañino, no tengas favoritos entre tus hijos, y si lo tienes que ellos no lo sepan.

El favoritismo venía de los beneficios que recibían los padres. Jacob la comida de la caza y Sara la compañía de Jacob.

 

3.- Dar o vender.- Esaú pide, Jacob vende. Jacob no dio el cocido, sino que lo vendió.

He visto familias donde los padres venden cosas a los hijos, los hijos a los padres, los hermanos entre sí.

Son hogares mercadillo, la opción de dar, queda difuminada en los hogares.

Enseña a tus hijos a dar, dando. A ellos y a los demás. Será un regalo que te agradecerán todas sus vidas.

 

Hay gente que no da nada si no consigue algo a cambio, entienden la vida como puro mercadeo, se pierden la bendición de dar “Más bienaventurado es dar que recibir”.

 

Jacob vendió la primogenitura y la consiguió, pero tuvo que huir y pasar 14 años en el exilio, lejos de su madre, y siendo explotado por Labán.

 

Entender la vida como un mercadeo produce beneficios a corto plazo, pero dolores de cabeza a largo.

No sirvas para conseguir cosas a cambio, date a Dios y los demás y deja que Dios bendiga tu vida dándote mejores cosas que las que tu tratas de conseguir con tus ventas.

 

4.- Valora lo de Dios.-  La bendición de Dios, lo de Dios no tenía valor en el corazón de Esaú “¿Para que me servirá?” me va a resultar útil  a mí.

“No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura” (Hebreos 12:16)

 

Esaú pensó: “He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?”. En otras palabras ¿Qué más da que el Mesías sea descendiente mío, si yo cuando eso ocurra ya estaré muerto.

Cambió lo eterno por lo temporal.

No valoró ser transmisor del mensaje genético que traería al Mesías a este planeta, prefirió la comida.

 

5.- Actuó como si no pasara nada.- “comió y bebió, y se levantó y se fue”.

La gente actúa mal, y aquí no pasa nada, continúan su vida como si nada.

Las semillas de nuestras acciones nos van a perseguir el resto de nuestros días.

Nadie come, bebe, se levanta y se va sin más.

 

6.- No menosprecies lo de Dios.- Así menospreció Esaú la primogenitura”

Menospreciar es dar menor precio del que tiene.

Lo menospreciado no es menos valioso, sino que alguien considera que vale menos.

Lo de Dios vale mucho no lo menospreciemos.

No menosprecies:

Hermanos.- Cristo murió por ellos.

Iglesias.- Dios la está edificando.

La salvación.- Cristo dio su vida para salvarte.

Los dones.- Son instrumentos útiles en la obra de Dios.

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