La gran comisión

 

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20. enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” Mateo 28:18-20)

 

El Señor está a punto de ascender a los cielos y les da un encargo a los apóstoles llamado “la gran comisión”.

Desgraciadamente durante siglos se ha convertido en “la gran omisión”, pero la iglesia del Señor está entendiendo que el evangelio ha de ser proclamado y predicado a todas las naciones.

La gran comisión tiene varias partes, veámoslas:

 

1.- Garantía y respaldo.- “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” El Señor se encarga de asegurarse que no lo haremos con nuestro poder, sino que es Dios quien hace la obra a través nuestra.

Nuestra garantía está en “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” .

Nuestro respaldo es que Dios y su poder están con nosotros.

 

2.- Id.- Hemos de ir, Dios bendice cuando la iglesia sale a predicar.

Si usted sale a predicar, la gente va a venir aunque no les predique a ellos personalmente, porque el poder del crecimiento está en ir.

Cuando vamos la presencia de Dios se manifiesta en la iglesia, la unción en las reuniones depende del ir.

Cuando vamos los milagros y dones se manifiestan en la iglesia, el poder de Dios se manifiesta cuando vamos.

Cuando salimos a evangelizar Dios trae a gente a la iglesia.

Lo que testificas te compromete.

 

3.- Hacer discípulos.- No basta con ir, hay que formarlos.

Una iglesia que no discípula es una iglesia donde la gente siempre serán niños, no crecerán.

El alimento que nos hace crecer es la palabra de Dios. Hemos de formar a la gente, discipularlos, es decir, decirles lo que Dios demanda de ellos para que puedan obedecerle.

Porque la bendición en la vida del cristiano se desprende de su obediencia.

 

4.- Bautizándolos.- La gente que ha entendido el evangelio y es discipulada quiere obedecer a Dios.

¿Por qué nos bautizamos? Porque queremos obedecer a Dios, y nos manda que lo hagamos.

Dios dice que nos bauticemos y queremos obedecerle.

El bautismo es un acto de obediencia.

 

5.- Formula.- “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”

Toda la trinidad está involucrada en este acto.

Dios al completo respalda el bautismo y Dios desea de forma explícita que se repita en cada bautismo esta fórmula.

Aunque bautizamos los pastores, no lo hacemos en nuestro nombre, ni en el de la iglesia, sino que lo hacemos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Es decir, es como si lo hiciera Dios mismo, Dios es el que bautiza, y nosotros solo colaboramos prestándole nuestros cuerpos.

 

6.- No estamos solos.- “he aquí yo estoy con vosotros todos los días”

El está con nosotros todos los días.

Lo sintamos o no.

Dios está aquí, y allí, y en todos los lugares.

Dios está donde usted esté, Dios está con su iglesia.

Dios le va acompañando.

 

 

7.- Fin del mundo.- Habrá un día en que esto acabará, Jesús regresará, y ya no tendremos que bautizar.

La gran comisión será abolida y pasaremos a otro nivel.

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